El efecto IKEA


El efecto IKEA en psicología es un sesgo cognitivo del ser humano. ¿Y qué es un sesgo cognitivo? Pues un efecto psicológico que altera en cierto modo la percepción de la realidad. En este caso, se trata de valorar más un producto, si hemos participado en su elaboración.


No nos gusta que nos den todo el trabajo hecho

En la década de los 50 se lanzó al mercado un producto novedoso: mezclas de pasteles precocinadas, totalmente preparadas para obtener de ellas un pastel completo sin esfuerzo. Bastaba con meterlas en el horno, y ya está. Los creadores de esta idea pensaron que iba a ser todo un éxito, pues liberaban de trabajo a las entonces amas de casa… pero el producto no llegó a funcionar bien. ¿La causa? Aunque parezca sorprendente… que hacer el pastel era demasiado fácil.

Pronto se dieron cuenta que el problema estaba originado porque las amas de casa no valoraban el pastel que creaban, ya que no habían hecho realmente nada para conseguirlo. Incluso algunas se sentían mal porque no les había costado ningún esfuerzo elaborarlo. Se les ocurrió entonces cambiar la receta, obligando a añadir manualmente huevos a la masa para obtener el pastel. Era un detalle que parecía insignificante, un pequeño gesto que no ocupaba más de un par de minutos. Pues bien, las ventas se dispararon. ¿Por qué? Pues porque ese detalle hizo que las cocineras se sintieran implicadas en la creación del pastel, y por ello le dieran un valor extra.

efecto ikea huevos
Los huevos marcaron el éxito, gracias al efecto IKEA
Crédito: Anna Prosekova

Esta es la base del llamado efecto IKEA, nombre acuñado en 2011 por Michael Norton, Daniel Mochon y Dan Ariely, en alusión a la famosa cadena de muebles que tienes que montar tú mismo.

Los experimentos de Norton

Norton y sus colegas realizaron varios experimentos en los que se comprobó que las personas tienden a valorar un producto más, cuando han participado activamente en su creación, aunque haya sido un poco.

En el primero de ellos, a un grupo de personas se les pidió que inspeccionaran un mueble de IKEA ya montado, con el objetivo de asignarle un precio. Mientras a otro grupo distinto se le pidió lo mismo, pero esta vez se les dio un mueble sin armar, que tuvieron que montar. En el momento de valorar los objetos, el grupo que había construido el mueble lo valoró un 62% más caro que el grupo que lo recibió ya montado.

Las empresas ya conocen bien este efecto desde hace muchos años, y tenemos multitud de ejemplos a nuestro alrededor.

Ejemplos del efecto IKEA

  • Postres que tienen el yogur en un lado y las pepitas de chocolate en otro, que tienes que juntar antes de comer.
  • Figuras de Lego que vienen sin montar (se venden mucho más que las que ya están montadas).
  • Un plato que hemos preparado nosotros siempre nos va a saber mejor.
  • Productos, como juegos de mesa, que tuvieron una campaña de crowdfunding, y participamos en ella. Cuando nos llega el juego a casa, les tenemos especial aprecio.
  • Un producto de plástico generado en una impresora 3D casera es más caro que otro comprado. Pero le damos mucho más valor al creado por nosotros.

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