El mayor naufragio de la historia


Cuando pensamos en grandes naufragios, el primer y más importante caso que nos viene a la mente es el del famoso Titanic. En 1912, este navío se fue a pique arrastrando consigo 1513 muertos. Pero la verdad es que no ha sido el peor de la historia, ni mucho menos.

El Wilhelm Gustloff era un enorme trasatlántico alemán inaugurado en 1938. Durante sus primeros años, fue uno de los cruceros más lujosos. Pero, cuando estalló la II Guerra Mundial, se cambió su uso para fines militares: como buque de alojamiento de soldados, cuartel de submarinos y hospital.

El 30 de enero de 1945, el navío inició el que sería su último viaje, cargando con una cantidad ingente de personas, la gran mayoría refugiados de la ciudad de Gotenhafen (actual Gdynia, Polonia), procedentes de Prusia Oriental. Era la Operación Aníbal, en la que participaron otros 1.100 barcos. A pesar de que intentaron realizar el trayecto con el máximo sigilo, puesto que los rusos estaban al acecho, el Wilhelm tuvo que encender momentáneamente las luces para evitar chocar contra un dragaminas, lo cual fue su perdición. Un submarino soviético le lanzó cuatro torpedos (aunque sólo impactaron tres, ya que el último se quedó atascado). El barco, y toda su tripulación, estaba sentenciada.

Los minutos posteriores dejan atrás cualquier pesadilla vivida por los tripulantes del Titanic. Personas tirándose al agua helada por las ventanas de los camarotes, soldados disparando a sus propios familiares para evitarles una horrible muerte por ahogamiento, gente luchando por los botes salvadidas… Finalmente, tras casi 45 minutos de agonía, 9.343 personas murieron y sólo 1.239 pudieron ser rescatadas, con lo que se convirtió en el mayor desastre naval de la historia de la Humanidad. Bueno, si es que se le puede llamar humano a quien comete este tipo de atrocidades…


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