¿Por qué parpadeamos?


El parpadeo es el acto, voluntario o involuntario, de cerrar y abrir rápidamente los ojos. Lo hacemos miles de veces al día, y si no pudiéramos hacerlo, nuestra salud se resentiría notablemente. Te explicaremos las principales causas a por qué parpadeamos, y otras curiosidades más.

La función de las lágrimas

Durante todo el tiempo que estamos despiertos, nuestros ojos no paran de trabajar, capturando imágenes de lo que tenemos alrededor. Y para ello, necesitan exponerse directamente al medio externo en el que vivimos, que normalmente es el aire.

Para protegerse, el ojo dispone de un complejo sistema basado en las lágrimas, secretadas por las glándulas lacrimales. Este líquido tiene varias funciones importantes: humidifica el ojo, lo protege de las bacterias, ayuda en la distribución del oxígeno y mejora la visión, entre otras.

anatomia del ojo
El ojo debe estar hidratado para funcionar correctamente.
Crédito: Anemone123

Es muy importante que la lágrima se distribuya correctamente por todo el ojo, y esa es la principal función del parpadeo. Además, ayuda a arrastrar impurezas y sacarlas fuera del ojo. Si no parpadeáramos, nuestros ojos se secarían y podrían dañarse o infectarse con mucha facilidad.

La lubricación no es lo único

Hasta hace poco, se pensaba que esta era la única razón de por qué parpadeamos. Pero varios experimentos y estudios están empezando a demostrar que no. Más que nada, porque se ha calculado que lo hacemos una media de 17 veces por minuto, lo cual es demasiado si el objetivo fuera sólo lubrificar. Con la mitad de veces sería suficiente. Así que, ¿por qué nuestro sistema de visión realiza este acto reflejo con tanta frecuencia?

Una ayudita para el cerebro

Cuando enfocamos nuestra mirada hacia un punto concreto durante un espacio de tiempo, nuestro cerebro está realizando mucho más trabajo del que imaginamos. No sólo porque estamos pendientes de la información a la que prestamos especial atención, sino porque a los músculos que controlan el ojo les cuesta bastante mantener el foco.

El cerebro necesita estar constantemente recalculando la señal que debe enviar a esos músculos para que la vista siga enfocada, y pendiente de ese mismo lugar. Y esto le estresa demasiado. Por ello, en estas ocasiones se parpadea más a menudo. Un estudio realizado por la Universidad de Berkeley, California, ha intentado dar una explicación.

mirada perdida
El parpadeo ayuda a mantener la mirada en un mismo punto
Crédito: Free-Photos

Resulta que, cuando parpadeamos, el cerebro calcula la diferencia entre lo que veía antes y después de pestañear, y entonces le es más fácil corregir la señal que debe enviar a los músculos para mantener el foco.

En otras ocasiones, como por ejemplo al ver un objeto en movimiento o rotación, pestañear también ayuda al cerebro a «resetear» el ojo. A esta conclusión llegó un grupo de científicos de la Universidad de Tübingen (Alemania), en otro interesante estudio.

¿Por qué no notamos el parpadeo?

Cuando se realiza de forma inconsciente, que es lo más frecuente, el parpadeo pasa desapercibido para nosotros. ¿Y por qué no vemos oscuridad, aunque sea por sólo un momento? Pues porque nuestro cerebro también ha pensado en ello: desconecta algunas partes relativas a la visión durante ese instante.

Durante los 100-150 milisegundos que dura el parpadeo, el cerebro «apaga» ciertas zonas para que no seamos conscientes de que el párpado ha tapado la pupila. Para nosotros, es como si nada hubiera ocurrido.


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